Previniendo las úlceras por Presión










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FOLLETO #1
PREVINIENDO LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN
Dr. José Contreras Ruiz

Las personas con lesión medular, con alteraciones de la sensibilidad, o con alteraciones de la movilidad por otras causas tienen un alto riesgo de desarrollar úlceras por presión. Constituyen además una de las principales causas de hospitalizaciones y de muerte. Es muy importante que conozcas esta información para evitar que aparezcan y permitirte así hacer tu vida normal.

¿QUÉ ES UNA ÚLCERA POR PRESIÓN?
Las úlceras por presión, también conocidas como escaras, úlceras del encamado o de decúbito es una zona de la piel que se muere por la falta de circulación ocasionada por pérdida de la circulación sanguínea en el área; esta pérdida de circulación es causada por pasar mucho tiempo en la misma posición y la piel, la grasa y el músculo quedan pellizcados entre los huesos y la superficie sobre la que descansas.

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN EL DESAROLLO DE UNA ÚLCERA POR PRESIÓN?

Cualquiera puede desarrollar una úlcera por presión, pero se estima que el 80% de las personas con lesión medular, desarrollan una úlcera por presión en su vida y que el 30% desarrollarán más de una.

Las úlceras por presión se desarrollan sobre las prominencias óseas. Los sitios mas frecuentes para desarrollarlas son el sacro y el cóccix (donde empiezan las nalgas), las caderas o trocánteres para quien pasa mucho tiempo en la cama, y las sentaderas o ísquiones y los talones para quienes pasan mucho tiempo sentados.

Existen varios factores que intervienen en el desarrollo de úlceras por presión:


Presión, inmovilidad y pérdida de la sensibilidad.

La presión es el factor más importante a modificar, pues éstas úlceras son causadas por la elevada presión que ocurre entre el hueso y la superficie sobre la que descansas o te sientas, que a su vez ocasiona que los vasos sanguíneos se cierren y no dejen pasar la sangre oxigenada. Se sabe que mientras mayor sea la presión, menor es el tiempo que se necesita para que una zona se dañe o ulcere.

Desnutrición

Una buena nutrición es indispensable para mantener la piel en buen estado. Se sabe que con el tiempo una mala nutrición lleva a pérdida de masa muscular y esto hace que los huesos tengan menos “colchón”. Además, si se llega a desarrollar una úlcera necesitarás proteínas para cicatrizar y reparar los tejidos, las personas desnutridas carecen de este mecanismo. Hoy se sabe que estar desnutrido conlleva un riesgo mucho mayor de desarrollar úlceras por presión y que los desnutridos desarrollan úlceras mucho más graves.

Fricción y deslizamiento

Se refiere a la resistencia que existe entre tu piel y la superficie al movimiento. Es común que exista fricción al deslizarte de la silla a la cama, de la silla al escusado, etc.

En las personas encamadas, una mala posición ocasiona que el cuerpo se deslice sobre la superficie del colchón, causando un mayor sufrimiento de la piel.

Humedad

La piel al tener exceso de humedad ya sea por incontinencia urinaria, fecal o simplemente por exceso de sudor, tiende a hacerse mas permeable y mas frágil (como cuando sumerges las manos en agua por tiempo prolongado). Esto hace a la piel sumamente frágil y bastará un mínimo estímulo para lastimarla.

Por lo tanto, las personas con mayor posibilidad de desarrollar úlceras por presión son aquellas que pasan mucho tiempo inmóviles (sin cambiar de posición) y sobre superficies duras, con desnutrición, incontinencia urinaria y fecal, que no sienten, y que se arrastran para cambiar de un lugar a otro.

¿CÓMO PREVENIR LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN?

La tarea de evitar la aparición de úlceras por presión es un esfuerzo diario.

1.- Revisa tu piel de pies a cabeza dos veces al día, una por la mañana y una por la noche. Busca específicamente sitios de enrojecimiento, ampollas o “raspones” especialmente sobre las prominencias óseas que mencionamos anteriormente. Puedes auxiliarte de un espejo si no alcanzas a ver alguna zona o bien pedir ayuda para realizar esta inspección.

2.- Para modificar la presión, las estrategias que debes considerar son:

• Cambios frecuentes de posición. Es el factor más importante. Se sabe que si te cambias de posición cada 20 a 30 minutos (o mas frecuentemente si es posible) es suficiente para que los tejidos de tu cuerpo no sufran la falta de oxígeno y que mientras mayor es la inmovilidad a la que estas sujeto, mayor la probabilidad de ulcerarte pues no sientes dolor o molestias cuando los tejidos empiezan a sufrir. Deberás cambiar de posición elevando el cuerpo o angulándolo constantemente (cambiando el peso). El papel del terapeuta físico y el ocupacional es fundamental para ayudarte a desarrollar la fuerza necesaria para hacer estos movimientos o recomendar los aditamentos necesarios para esta tarea. Si no puedes hacerlo tu solo, pide a tu acompañante que lo haga con la frecuencia necesaria inclusive de noche. Si tienes la posibilidad económica, existen sillas eléctricas y colchones de presiones alternantes con las que puedes cambiar la dirección de la presión constantemente.

• Utiliza una superficie que disminuya la presión entre tu cuerpo y el lugar donde descansa. Existen cojines para la silla de ruedas, la taza de baño y el asiento del auto que te dan la oportunidad de hacer los cambios de posición con menor frecuencia. También existen colchones para la cama para este propósito. Evita los colchones duros para dormir y siempre lleva contigo tu cojín para la silla a cualquier lugar que vayas. Una prueba sencilla para evaluar tus aditamentos es meter una mano entre el cojín/colchón y la superficie y si se siente aún tu prominencia ósea (el hueso) a través del colchón sabrás que es inadecuado y necesitas mayor espesor. Coloca almohadas o pieles de borrego para proteger las zonas que reciben mayor presión.

• Siempre que tengas que pasar tiempo en el hospital, advierte al personal de la necesidad de hacer cambios frecuentes de posición y solicita un colchón especial para evitar úlceras por presión.

3.- Es muy importante que hagas una dieta balanceada alta en proteínas, vitaminas y minerales que ayudarán a que tu piel se mantenga en buen estado y a que sane más rápido. Toma suficiente agua (2 a 3 litros de agua) diariamente para mantener la piel hidratada. Evita refrescos, azúcares en exceso y el alcohol.

4.- Ten o procura tener mucho cuidado al hacer tus transferencias. Existen aditamentos que pueden ayudarte a minimizar el daño a la piel durante estos momentos o movimientos que puedes consultar con tu terapeuta ocupacional. Evita movimientos que puedan rasgar, cortar, raspar o friccionar tu piel. Evita ropa que tenga cierres, costuras o materiales que puedan dañar la piel. Revisa o haz que revisen siempre tus sábanas para evitar objetos que la puedan dañar como migajas, arrugas, botones, clips, etc.

5.- Mantén la piel seca pero humectada. Lava y seca tu piel después de cualquier episodio de incontinencia. Ensaya una rutina intestinal para minimizar accidentes. Cámbiate inmediatamente cuando te sientas húmedo o después de hacer ejercicio y sudar. Lubrica tu piel con cremas inertes para mantenerla en buen estado (crema blanca, Exomega, Oleoderm, Lubriderm, Neutrogena, Epithelial, etc…). Utiliza si es posible pañales extra-absorbentes o aquellos que gelifican y cámbialos cada vez que sea necesario.

6.- ¡No fumes! El cigarro no solo ocasiona graves daños a todos niveles en tu cuerpo, sino que también provoca que le falte sangre a la piel por lo que hace más difícil la cicatrización. Un solo cigarro puede llegar a ocasionar que se cierren los vasos sanguíneos de un talón por casi 15 minutos.

 


Página desarrollada por el Laboratorio de Cómputo de Ingeniería de la Universidad La Salle