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Entrevista a Apolinar Salcedo Alcalde de Santiago de Cali (Colombia)

 

Apolinar Salcedo es el primer alcalde ciego de América Latina y regenta Santiago de Cali, el segundo municipio más concurrido de Colombia con 2.500.000 habitantes.

 

 

 

18/08/2005 -  Linea Social/servimedia/Sonsoles Casete

 

 

 

Quiere que su testimonio de superación sirva de ejemplo al colectivo de las personas con discapacidad y ayude también a sembrar el optimismo entre los ciudadanos de su municipio, estigmatizado por fenómenos negativos como el narcotráfico o la violencia.

 

Para mostrar lacara amable de Cali y buscar ayudas que mejoren la política social del lugar, Salcedo nos cuenta su reciente gira por Europa y nos resume las principales medidas de integración y accesibilidad en las que se encuentra trabajando su gabinete.

 

¿Con qué obstáculos se enfrentan los colombianos con discapacidad?

 

El principal es que en Colombia se confunde discapacidad con dincapacidad. Lamentablemente, hasta 1991 estuvo vigente la Constitución que fue aprobada en 1886. Esa Constitución no tenía en cuenta absolutamente en nada a las personas con discapacidad, sólo tenía un artículo en el que se nos calificaba como "inválidos" y se hablaba de un criterio asistencialista por parte del Estado, casi en términos de compasión, de lástima hacia las personas con discapacidad. Desde una lucha que hemos librado muchas personas con discapacidad en Colombia, con el apoyo de muchas organizaciones internacionales, incluida la ONCE, la actitud de los gobernantes ha ido cambiando y la Constitución del 1991 ya reconoce en su artículo 13, que los discapacitados somos iguales a los demás habitantes de Colombia. El artículo 47 obliga al Estado a velar por la rehabilitación y la educación integral del colectivo. El artículo 54 nos reconoce el derecho fundamental al trabajo y el 68 a la educación. Esto quiere decir que, por lo menos, en la Constitución nacional tenemos unas normas que nos reconocen nuestros derechos, y nos recoge como sujetos legítimos de derecho. Ahora bien, el principal problema que encuentro es que, cuando confunden discapacidad con incapacidad, nos obligan a que permanentemente tengamos que demostrar que efectivamente somos capaces.

Cuando me gradué como abogado, en diciembre de 1982, preparé mi tesis de grado sobre el trabajo como medio de subsistencia y fase fundamental en la readaptación social de los discapacitados colombianos. Era un análisis de la situación del colectivo, pero haciendo énfasis en el cuello de botella que significa la dificultad de acceder al mercado laboral. El principal obstáculo que los discapacitados tenemos en Colombia es que la gente nos mira con lástima, con compasión, inclusive nos llama minusválidos, inválidos. No es fácil imponer en una cultura como la nuestra que somos sujetos de derecho, que los discapacitados tenemos una limitación pero no una incapacidad y, como el mercado laboral es difícil y hay mucho desempleo, nuestra situación nos pone a veces en inferioridad de condiciones cuando se trata de competir en un mercado laboral de que por sí es escaso. Hay un exceso de ignorancia de la discapacidad y, de hecho, a veces se nos trata como enfermos.

Hay gente que cuando les dicen que sus hijos van a estudiar con un niño ciego o con un niño sordo hablan incluso de que no es posible, porque pueden 'contagiar' a sus hijos. Existe un grado de ignorancia, de desconocimiento enorme y además el Estado ha sido indiferente. Esto está cambiando, pero lentamente. En general, la discapacidad en Colombia ha sido atendida por ONG, por entidades privadas y tal vez en los últimos 10 ó 15 años hemos encontrado un cambio de actitud en el Estado, pero es un proceso lento.

 

¿Qué medidas se están realizando para fomentar la integración social de las personas con discapacidad en Cali?

 

Como discapacitado en primer lugar he creído que llegar a la alcaldía me obliga a esforzarme al máximo por hacer una buena gestión, porque en la medida que a mí me vaya mal como alcalde, dirán que no es porque sea mal político o mal abogado, sino porque un discapacitado no puede gobernar. Entonces tengo una doble responsabilidad. Por un lado, seguir abriendo puertas para que en adelante se sepa que la ceguera no es un impedimento para que cualquier persona que quiera acceda a la vida pública en igualdad de condiciones, algo que he demostrado al ser concejal por tres períodos en mi ciudad, ser presidente del consejo y ahora alcalde. Por otro lado, también quiero comprometerme con las grandes transformaciones de mi ciudad porque no quiero que se me encasille como 'el alcalde de los discapacitados'. Soy el alcalde de todos los ciudadanos de Cali, pero obviamente por ser un discapacitado, Cali no debe contar con acciones coyunturales a favor de la población discapacitada, sino con una política integral respecto de la discapacidad. En el plan de desarrollo quedó así establecido: se implementará una política municipal de atención a la población con discapacidad. En ese orden de ideas, luchamos porque Cali sea una ciudad accesible, por eliminar las barreras arquitectónicas, las de actitud...

 

Queremos una política de integración en la educación, pero tengo claro que el querer integrar a los niños con limitaciones en la educación no es posible sin una previa formación o preparación. Defiendo, en cambio, la educación especial como una etapa necesaria e indispensable dentro del proceso de rehabilitación y educación de los discapacitados. Aunque los niños se deban integrar en la educación regular, no deben desaparecer los profesores especiales o la posibilidad de brindar a los niños aulas especiales, una atención psicológica o pedagógica. Si los integramos sin la presencia de la educación especial, corremos el riesgo de que aparezcan grandes decepciones escolares. La accesibilidad no es sólo importante en la eliminación de barreras sino, por ejemplo, en el caso de que haya traducción para los sordos en los programas de TV, semáforos sonoros para los ciegos, y en el tema de las personas en silla de ruedas, buscando que la ciudad sea accesible en todos los campos (edificios públicos, parques, salas de cine, escenarios deportivos, centros hospitalarios...), incluso en el deporte y la recreación, brindando oportunidades para que las personas con discapacidad puedan acceder a ello.

 

¿Cuál ha sido el motivo de su viaje por diferentes países europeos?

 

Como alcalde de Santiago de Cali, que es la segunda ciudad de mi país con 2.500.000 habitantes, quiero mostrar los aspectos positivos de este lugar, que desafortunadamente ha sido estigmatizado por fenómenos negativos como el narcotráfico o la violencia. Tiene una cara amable, una cara bonita, y quiero que el mundo entero sepa que Cali se merece otra oportunidad. Entonces, dentro de la situación financiera difícil que tiene este municipio, debido a que su nivel de endeudamiento llegó a unos puntos donde hubo necesidad de suscribir unos convenios de pago con los bancos, las posibilidades de inversión social y fiscal son limitadísimas. En la campaña electoral dije que encontraría los mecanismos de consecución de recursos de cooperación internacional, posibles alternativas a algún apoyo de inversión social, fundamentalmente atención a la niñez, a la población discapacitada, a la tercera edad, a las madres cabeza de hogar... Para mí es muy importante recuperar el tejido social de mi ciudad.

 

Así, he visitado Italia, donde me reuní con funcionarios de la FAO, para desarrollar programas de seguridad alimentaria en Cali, con miembros de la Agencia para el Desarrollo de la provincia de Roma, como un impulso en los semilleros empresariales invitando a los empresarios italianos a invertir en Cali, y con su Santidad Juan Pablo II, que tiene un recuerdo muy especial de Cali, cuando nos visitó en 1986. En Estocolmo visitamos al alcalde de la ciudad y hablamos con los miembros de la Federación de Alcaldes y Provincias suecas, todo esto dentro de un proceso de acercamiento a proyectos de cooperación para Cali. Conversamos con un concejal de Estocolmo que está colaborando es un proceso de accesibilidad de Cali, y también tuve la opción de conversar con un parlamentario ciego, que forma parte de la comisión de parlamentarios suecos para América, y se ha comprometido a impulsar, desde su condición de parlamentario, que el gobierno sueco nos brinde apoyo en los proyectos de inversión social en la ciudad de Cali. Ya en España, participé en la semana de la vallecaucanidad, donde se celebraron eventos relacionados con el reconocimiento de las facetas amables y gratas de Cali. Participé en conversaciones con empresarios e instituciones, como la ONCE o la Federación Española de Municipios y Provincias, para encontrar apoyos.

 

El objeto de esta gira, que se complementó con una visita a Bruselas, ha sido mostrar la cara amable de mi ciudad. Lo que le planteo a mi ciudad es que, partiendo de mi propio testimonio de vida, siendo una persona que me he quedado ciega a la edad de 7 años, he podido construir un proyecto de vida de éxito, sin complejos. Yo pregunto,

 

¿Por qué mi ciudad, que expresó derrota, pesimismo, tristeza, no puede levantarse?

 

Estamos consiguiendo que la ciudad adquiera un nuevo aire y se sienta capaz de superar la adversidad y volver a ser lo que fue, la sucursal del cielo, la sultana de valle...

 

Fuente: FOAL, url:

http://foal.once.org/FOAL/Castellano/Actualidad/Noticias/Noticia20050818-VB59.htm

 

  

Mario Chavero.

 

Correo electrónico:


eg901114@ulsa.edu.mx

 









Publicado el: 2005-09-26 (3 Lecturas)

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