Los invidentes podrán este año tocar por primera vez a la Virgen de Guadalupe
La Basílica de Guadalupe, el templo más grande de América Latina, cuenta por primera vez con una escultura en relieve, imagen táctil de la Virgen de Guadalupe, que a partir de ahora los feligreses invidentes podrán tocar sin restricciones para apreciar los detalles propios de la original.
En el marco del 478 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, que se celebra el 12 de diciembre 2010, se instaló la reproducción de la Patrona de México, donada por el Gobierno italiano, en la parte posterior del templo.
“Esta obra simboliza la oportunidad para que todo el mundo vea a la Reina del Cielo y más que eso, que ella pueda verlos a todos ellos”, explicó el rector de la Basílica de Guadalupe, Diego Monroy.
La escultura mide 1,2 metros y está hecha de una fibra de nylon resistente a la que se aplicó un barniz apto para ser lavado en repetidas ocasiones para garantizar su higiene, explicaron a Efe portavoces de la Basílica.
Esta imagen fue realizada por el italiano Franco Farada con diversas técnicas pero respetando la obra original con cada uno de sus detalles, que van desde las proporciones a la ubicación de los elementos decorativos de la original, como flores y estrellas del manto “que adquieren valores particulares”, añadieron las fuentes.
La escultura fue donada a México por el Gobierno de Italia como parte del proyecto “Integración de las discapacidades a través de la cultura”.
La Basílica, uno de los recintos religiosos que más peregrinos recibe de América, comenzó a acoger desde hoy a miles de fieles que permanecerán hasta la madrugada del sábado para cantarle las tradicionales “Mañanitas” a la Virgen del Tepeyac.
De acuerdo a los registro oficiales de la Iglesia católica mexicana, la primera aparición de la Virgen Morena data del 9 de diciembre de 1531.
Cada año miles de mexicanos peregrinan desde distintos puntos del país hasta la basílica de Guadalupe para festejar a la Patrona de México.
Conforme van llegando se concentran en el atrio de la basílica, localizada al pie del cerro del Tepeyac (norte de Ciudad de México), donde se le ofrecen bailes, música y veladoras y algunas promesas como el llegar hasta el lugar de rodillas.