Trabajo multidisciplinar.
Un equipo de varios especialistas del Hospital Clínico
ha logrado que 18 personas recuperen el sentido auditivo
desde noviembre de 2003, cuando comenzó el
programa
Málaga. Rosario es muy habladora.
Debe ser su pequeño desquite por los años
que pasó sumida en el silencio. Durante mucho
tiempo rehuyó las conversaciones porque no
se enteraba de lo que le decían. Ahora habla
hasta por los codos y utiliza el móvil sin
dificultad.
Su vida dio un vuelco el día
que decidió someterse a un implante coclear,
una intervención para casos de sordera profunda
que consiste en colocar un dispositivo externo e interno
en el oído para que los sonidos puedan llegar
al cerebro. "Dios bendiga al que ha hecho este
invento", clama Rosario Casaucao, que tiene 76
años y estuvo más de cinco privada del
sentido auditivo.
Sus problemas empezaron a los 40,
con ruido en el oído. Durante mucho tiempo
usó audífono, pero llegó un día
en que ya la comunicación le resultaba imposible.
Cuenta que no oía ni el timbre y que su perro
había aprendido a avisarle cuando alguien tocaba
el portero. Rosario se operó hace un año
en el Clínico. Tras la intervención,
salió a dar un paseo por los alrededores del
hospital. "Volví a oír los pájaros.
Fue emocionante", dice como si todavía
no se lo creyera.
Su caso es uno de los 18 implantes
realizados por el Servicio de Otorrinolaringología
del hospital. Hay otras historias no menos conmovedoras,
como la de una mujer a la que recuperó el mundo
de los sonidos después de 60 años de
sordera o el de una joven que perdió la audición
tras un atentado de ETA.
Una parte del implante se coloca en
la cóclea –de ahí su nombre–
que es una zona interna del oído con forma
de caracol. La intervención no es fácil.
Para empezar, los cirujanos tienen que hacer un orificio
en el hueso que está detrás de la oreja.
Taladran como si trabajaran con un guarrito. En la
parte interna, deben operar con microscopio dado el
reducido tamaño de la cóclea. Un error
de un milímetro puede acarrear complicaciones,
como lesiones en los nervios faciales o alteraciones
gustativas.
Los dispositivos, que cuestan unos
24.000 euros, son ahora portátiles. Pero el
primer implante coclear que se hizo en Estados Unidos
en 1969 obligaba al paciente a permanecer anclado
a una máquina si quería oír.
El jefe del Servicio de Otorrinolaringología
del Clínico y coordinador de estos implantes,
Gabriel Rodríguez Baró, advierte que
estas intervenciones no pueden hacerse en todos los
casos. Sólo en aquellos en los que hay una
sordera profunda de ambos oídos. "Es para
personas que no perciben conversaciones ni con audífonos
ni con gritos", aclara.
El Clínico es el único
hospital malagueño que hace implantes cocleares.
El programa, que comenzó en noviembre de 2003,
requiere del trabajo en equipo de otorrinolaringólogos,
anestesistas, audiólogos, logopedas y psicólogos.
Y es que no basta con que los cirujanos coloquen el
aparato al paciente. Después el enfermo debe
aprender a usarlo para poder oír. El proceso
puede durar hasta seis meses.
Esther Valdeolmillo, logopeda del
programa, explica que "a menor tiempo de pérdida
auditiva, mejores resultados". El nivel de éxito
también es mayor si se trata de un paciente
que perdió la audición a avanzada edad
que si es niño que nunca ha oído porque
carece de memoria auditiva. En Málaga no se
hacen implantes cocleares infantiles. Estos casos
se derivan a Granada. Valdeolmillo insiste en que
el problema no acaba tras la operación: "Con
la intervención se les da una herramienta y
tienen que esforzarse para aprender a usarla".
Los implantados deben tener ciertos
cuidados. No pueden pasar por los arcos de seguridad
ni someterse a resonancias porque las ondas magnéticas
sobreestimulan los electrodos que lleva el mecanismo.
También deben evitar las inmersiones porque
es un dispositivo muy sensible. Pese a estas precauciones
y a la rehabilitación que es imprescindible,
Rodríguez Baró es tajante: "¿Qué
ventajas tiene? Todas. Es poner en contacto de nuevo
a un paciente con el mundo del sonido, con todo lo
que eso significa".
Fuente: Diario Málaga Hoy,
28.05.06, url: http://www.diariomalagahoy.com/diariomalagahoy/articulo.asp?idart=2858432&idcat=2830